A propósito del nuevo Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento en la Argentina:

Largo plazo en medio de la coyuntura.

Por Rafael Pereyra Zorraquin

La Argentina apuesta a profundizar lo alcanzado con la ley de promoción de la industria del software, vigente hasta el 31 de diciembre de 2019, que coadyuvó en el desarrollo de los grandes unicornios como Mercado Libre o Globant. En medio de la incertidumbre política primero, transformada en un cambio de gobierno después, el Gobierno terminó de reglamentar la Ley 27.506 del Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, mediante el Decreto 708/2019 y la resolución 449/2019 de la Secretaría de Emprendedores y de la Pequeña y Mediana Empresa. El régimen entra en vigencia a partir del 1 de enero de 2020.

El régimen promueve una verdadera suba en la calidad, competitividad y aumento en las exportaciones para la creación, diseño, desarrollo, producción e implementación o adaptación de productos y servicios y su documentación técnica asociada, tanto en su aspecto básico como aplicado, incluyendo el que se elabore para ser incorporado a procesadores y/u otros dispositivos tecnológicos, que incluye un gran abanico de actividades, entre las que se destacan las relacionadas con software y servicios informáticos y digitales; producción y postproducción audiovisual; biotecnología, ingeniería genética; servicios geológicos, servicios relacionados con la electrónica y las comunicaciones, servicios profesionales, únicamente en la medida que sean de exportación; nanotecnología y nanociencia; industria aeroespacial y satelital; fabricación, de bienes y servicios orientados a soluciones de automatización exclusivamente caracterizado por el uso de tecnologías de la industria 4.0, tales como inteligencia artificial, robótica e internet industrial, etc.

Como se ha dicho, se trata de la expansión de la ley de promoción de la industria del software, vigente desde 2004 que permitió elevar de 20.000 a 120.000 la cantidad de empleados y un incremento en las exportaciones de USD 100.000.000 a USD 1.800.000.000. Se espera que los servicios basados en el conocimiento, pasen de los USD 6.000.000.000 actuales, a los USD 15.000.000.000 en 2030.

Los beneficios del régimen son los siguientes: 1) estabilidad fiscal hasta el 31 de diciembre de 2029, 2) reducción de contribuciones patronales, 3) bono de crédito fiscal de 1,6 veces las contribuciones mencionadas para aplicar a Ganancias e IVA, 4) alícuota reducida del 15% en ganancias, 5) no retenciones ni percepciones de IVA y 6) el art. 12 de la Ley funciona como una suerte de Tratado para Evitar la Doble Imposición general, ya que permite la deducción de todos los tributos análogos pagados o retenidos en el exterior.

En definitiva, este régimen, potenciación del que comenzó durante el gobierno de Néstor Kirchner y que creció exponencialmente durante el actual, constituye una verdadera política de estado en una Argentina que las necesita con urgencia.